
2
Sección 2/10
El síntoma fundamental: la certeza absoluta
El gran síntoma de la enfermedad no es el error, sino la certeza absoluta. El pensamiento enfermo no duda, no se corrige, no se deja afectar por lo que contradice sus estructuras. Se instala como dogma. Y allí donde hay dogma, la vida se achica.
“El pensamiento sano soporta esa excedencia; el pensamiento enfermo la combate.”
La certeza absoluta tiene un precio preciso: elimina la complejidad de lo real. Para poder funcionar como sistema cerrado, el pensamiento enfermo necesita reducir, excluir, simplificar. Todo lo que no encaja en la estructura se vuelve error, amenaza, herejía, locura o barbarie.


La enfermedad del pensamiento

