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Etapa 8 de 9
El lenguaje: el pensamiento sale del cuerpo individual
El pensamiento necesita fijarse para poder transmitirse. El lenguaje le da forma, lo estabiliza, lo vuelve compartible. Aquí el pensamiento deja de ser solo interno: entra en otros cuerpos, se repite, se transforma, ya no pertenece a quien lo creó.
El pensamiento puede entenderse como una forma de comunicación interna del cuerpo. No nace en el vacío; surge de impulsos, sensaciones, memoria, química, tensión, deseo.
Pero esta salida al mundo tiene un costo: al fijarse en palabras, el pensamiento pierde algo de su movilidad original. Las palabras no son las cosas. Nombrar es delimitar, y delimitar es ya una forma de intervenir, de excluir, de imponer una forma al flujo continuo de la experiencia. Toda interpretación es una distorsión. El problema no es distorsionar —eso es inevitable— sino olvidar que lo hacemos.